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La fibra ultrarrápida supera a nuestros dispositivos

person holding white Android smartphone in white shirt

Foto de NordWood Themes en Unsplash

Durante dos décadas, nuestros dispositivos han sido siempre más rápidos que las conexiones que llegaban a casa. Los ordenadores de los 2000 tenían puertos Gigabit mientras el ADSL apenas alcanzaba 20 megas. Esa relación acaba de invertirse por completo.

La expansión de conexiones de 1 Gbps y 10 Gbps por parte de los operadores ha creado un escenario inédito: la velocidad de fibra que llega a la puerta ahora supera lo que la mayoría de electrónica de consumo puede procesar. La mayoría de ordenadores de sobremesa, portátiles, consolas y Smart TVs vendidos en los últimos años integran tarjetas de red limitadas a 1 Gbps, cuando no a 100 Mbps. Para aprovechar conexiones de 2 Gbps o 10 Gbps hay que recurrir a tarjetas PCIe adicionales, adaptadores Thunderbolt o directamente renovar los equipos.

El WiFi presenta un cuello de botella aún más evidente. Aunque los routers de los operadores soporten WiFi 6, esa tecnología no puede transmitir los 10 Gbps de fibra. Los routers WiFi 7 ayudan, pero rondan los 200 euros y pocos móviles los soportan. Un smartphone con WiFi 5 o WiFi 6 recibe entre 400 y 850 Mbps; para superar el gigabit sin problemas casi es imprescindible WiFi 7 en ambos extremos.

Esto no significa que el salto sea inútil. Ver 4K demanda apenas 25 Mbps y jugar online consume menos de 5 Mbps. La ganancia real es colectiva: permite conectar decenas de dispositivos sin pérdida de ancho de banda y garantiza más estabilidad en horas punta. Según el artículo original de Xataka Móvil, el cambio a infraestructura XGS-PON multiplica el caudal disponible frente a GPON, evitando degradación en edificios saturados.

Con el tiempo, el hardware se adaptará. Por ahora, la infraestructura finalmente corre más que nuestros aparatos.