El acuerdo de Nvidia y Groq llama la atención de la justicia estadounidense
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Nvidia desembolsó hace poco más de un año aproximadamente 20.000 millones de dólares para adquirir la tecnología de aceleradores de IA de Groq y contratar a miembros clave de su equipo de ingeniería. Según reportó esta semana The New York Times, el Departamento de Justicia estadounidense ha abierto una investigación antimonopolio sobre la operación.
Aunque técnicamente Groq mantuvo su negocio principal de inferencia como servicio, la estructura del acuerdo pareció diseñada para evadir la vigilancia regulatoria. Nvidia argumenta que se trata de “un ejemplo de cómo el sistema estadounidense funciona como se esperaba para promover la innovación y beneficiar a los consumidores”, según sus declaraciones recogidas por medios especializados.
Groq había ganado reputación acelerando la inferencia de modelos de lenguaje mediante aceleradores de alto ancho de banda, algo en lo que los sistemas basados en GPUs de Nvidia históricamente han tenido limitaciones. En la conferencia GTC de marzo, Nvidia presentó racks LPX equipados con 256 aceleradores Groq-3, versiones ligeramente modificadas del chip Groq-2 anterior.
Sin embargo, el panorama competitivo en IA no descansa solo en Groq. Rivales como Cerebras trabajan con AWS y AMD en sistemas similares, mientras que SambaNova colabora con Intel. Otros competidores también están desarrollando arquitecturas alternativas.
La verdadera pregunta para el DOJ es si la operación ha dañado la competencia. Incluso si los reguladores consiguiesen deshacer el acuerdo, podría ser demasiado tarde: Nvidia ya ha sentado las bases de su ecosistema abierto mediante contribuciones al Open Compute Project y licencias de tecnología de interconexión, permitiendo que otros fabricantes de chips se integren en su infraestructura de IA. Groq simplemente se uniría a la creciente lista de socios de Nvidia.